Las distintas miradas de Van Gogh

Con este artículo, queremos hacer un recorrido por los sentimientos que ha transmitido Vincent van Gogh en la gran cantidad de autorretratos que existen del pintor holandés. Concretamente se conocen un total de 36 autorretratos, los cuales nos transmiten las distintas maneras y formas de sentir albergadas en cada una de las miradas retratadas. Nos queremos centrar en la mirada porque es el espejo del alma. En ellas, el pintor se delata ante el espectador y nos transmite sus distintas emociones.

Hasta en once autorretratos mira fijamente hacia el espectador. Es una mirada que no transmite una emoción concreta, quizás buscando más la emoción en el espectador para crear así un debate. Van Gogh con su mirada fija no nos revela sus pensamientos y emociones. En estos once retratos, también podemos observar como el pintor despliega una mirada penetrante. Como aspecto  curioso, se tratan de ocho obras completadas y tres obras previas o inconclusas.

Otra de las miradas que nos muestra el pintor holandés, es la mirada perdida. Es la segunda más utilizada, pudiendo en ella observar como el pintor muestra sus ojos bien abiertos y su pensamientos vacíos de emociones patentes. Quizás pudiéramos aventurarnos con la frustración, la soledad e incluso la indiferencia. A pesar de estar perdidas, algunas miradas se tornan en interesantes.

Tras estas miradas perdidas, encontramos otras cinco miradas que transmiten y comparten calma y paz en el pintor. Son los autorretratos que muestran un Van Gogh seguro de si mismo. En la mayoría de estos autorretratos, se utilizan colores marrones y azulados, los cuales le aportan una visión centrada.

La cuarta de las miradas que nos transmite Van Gogh, es la mirada temerosa. Aquí despliega algunos de sus autorretratos más expresivos. Es como si el pintor holandés tuviera algo delante que le provoca temor e inseguridad. Su mirada se fija en algún elemento, el cual le hace mirar con recelo o con una cierta congoja. Es como si esperara algo o viera algo que le preocupa que se acercase.

Son tres miradas tristes las plasmadas por Van Gogh en sus autorretratos. Se ve claramente como porta una mirada pesimista y de una profunda tristeza. En cada uno de ellos, muestra una faceta de la tristeza. En el albergado en el Kunstmuseum Basel, Van Gogh se retrata de una manera desaliñada, como si se quisiera retratar de una forma depresiva. En los demás autorretratos de mirada triste, se muestra alicaído, siendo en el más colorido de los tres, donde se retrata con una mirada de una profunda tristeza.

Las siguientes miradas nos transmiten una actitud desafiante. Van Gogh frunce el ceño para mostrar su carácter y una mirada fija hacia algún objetivo. Lo mira de forma segura y altiva, e incluso con un cierto enfado.

Tras la coincidencia de miradas entre algunos autorretratos, veremos algunos ejemplos de miradas únicas. En la siguiente, Van Gogh porta una mirada intrigante. Es una mirada que se muestra de reojo hacia el espectador. Se muestra pintando, pero a su vez, para un momento para mirar hacia nosotros de una manera interesante e inteligente.

Autorretrato, 1886, Van Gogh Museum.

En la mirada que podemos ver a continuación, Van Gogh muestra un carácter bondadoso. Se ve a el pintor holandés con una mirada limpia y un rostro sereno.

Autorretrato, 1889, colección privada

Podemos observar en la siguiente, una mirada que porta inocencia o al menos una mirada llana y sin artificios. Van Gogh se muestra en este autorretrato con cierta humildad.

Autorretrato, 1888, Van Gogh Museum.

En la penúltima de las miradas del genio holandés, observamos una mirada que hemos definido como tétrica. Porta un rostro pálido, como si fuera el protagonista de una película de miedo. En este autorretrato, muestra una visión muy diferente a todas las demás, tanto en la forma de retratar los colores, como la manera en la que se nos presenta el pintor holandés. Es una mirada fija hacia el espectador enmarcada en un contexto pictórico que no te deja indiferente.

Autorretrato, 1887, Van Gogh Museum.

Por último, os mostramos una mirada que pareciera perdida, pero que está concentrada en algo. Se muestra serio y con una postura regia. Este se retrata ante su caballete, pincel y paleta en mano. Quizás, en este autorretrato transmite su visión de más honorabilidad y orgullo.

Autorretrato, 1888, Van Gogh Museum.

Queda claro tras este artículo, que Vincent van Gogh es un pintor que dejo constancia de su mirada polifacética. Además, quiso dejarnos prueba de su situación emocional. Así mismo, heredamos un magnífico legado sobre su persona. Es como si Van Gogh nos dijera, mirarme estoy aquí. Su obra nos hizo admirarlo , siendo el pintor el que nos dejara las claves para conocer mejor su personalidad y sus emociones.

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